lunes, 11 de abril de 2011

Mensajes vivos

En la cultura de la comunicación, los cristianos quedamos emplazados ante la responsabilidad de convertir nuestra propia vida en “buena noticia” (Evangelio): en un mensaje salvador que otros pueden percibir y aceptar porque está avalado por la conducta, el testimonio y los argumentos de quienes comparten con ellos sus trabajos, sus alegrías y sus penas: “Con nuestro testimonio evangélico –ha señalado Benedicto XVI en su homilía del Miércoles de Ceniza–, los cristianos debemos ser un mensaje viviente, más aún, en muchos casos somos el único Evangelio que los hombres de hoy leen aún”.  Es éste un motivo más para vivir bien la Cuaresma: “Ofrecer el testimonio de la fe vivida a un mundo en dificultad que necesita volver a Dios, que tiene necesidad de conversión” (9-III-2011).     Volver a Dios para morir a uno mismo y resucitar, contribuyendo a dar vida a los demás. Tal es la tarea constante del cristiano.