lunes, 30 de diciembre de 2013

Día de los catequistas nativo y del IEME

EL IEME Y SU SERVICIO A LA MISIÓN

El 3 de diciembre de 1920 se inauguraba en Burgos, el Seminario Español para Misiones Extranjeras. Impulsado por el Papa Benedicto XV y hecho realidad por el Arzobispo de Burgos Joan Benlloch, que procedía de la sede de Seo de Urgell, se hacía realidad el esfuerzo de D. Gerardo Villota de que los sacerdotes diocesanos pudieran salir a la misión ad gentes. Este es un hecho que nos parece normal y razonable en nuestros días pero que no era así en los pasados. Seguía de esta manera a otros Institutos misioneros como MEP en Francia o PIME en Italia, etc

Hoy en día, el IEME quiere estar al servicio de la Iglesia española como un cauce válido para que los sacerdotes españoles podamos participar en la misión ad gentes de la Iglesia y para que las diócesis puedan expresar también su compromiso y solicitud misionera de la Iglesia Universal. Es así que el IEME es una Sociedad de Vida Apostólica de sacerdotes seculares diocesanos españoles que se asocian entre sí para dedicarse a la actividad misionera ad gentes.


Como diocesanos, nos integramos en las diócesis de destino al servicio de la Iglesia local en los ámbitos que se consideran más misioneros. También en aquellas tareas que la Iglesia local nos solicita.
El estilo de vida de los misioneros del IEME viene marcado por la misión y puesto que el ministerio y la misión tienen una radical “forma comunitaria“(PDV,17) consideramos necesario cultivarla y vivirla y expresarla en la vida de equipo, donde se comparta la fraternidad y se anime mutuamente en la fe.

El IEME lleva a cabo su actividad misionera en 12 países, seis de América Latina y el Caribe, cuatro de África y dos de Asia. En España hay algunos misioneros en los Servicios Comunes de Dirección y en la Animación misionera.

El IEME mira al futuro y está convencido que la misión ad gentes dinamiza la vida de nuestras comunidades y se convierte en dimensión paradigmática de la vida de la Iglesia (Domund 13). Cree importante que una buena preparación específica antes de salir a la misión y el acompañamiento a los nuevos misioneros es condición necesaria para que la misión ad gentes, sea una propuesta seria de fe y se haga con respeto, dinámica y de calidad.