miércoles, 12 de febrero de 2014

Una nueva carta, muy esperada desde Moyobamba

Queridos amigos y amigas:
Hace ya algún tiempo, que entre unas cosas y otras, la verdad no me he podido poner a escribiros y contar las cosas cómo van por acá, ya veréis como no he tenido tiempo para escribiros, creo que ha sido desde Noviembre. En este mes tuve varios encuentros, uno de ellos fue y que dejó muy marcada a los que pudieron asistir, fue un retiro de un fin de semana con la Renovación Carismática, que es un movimiento dentro de la Iglesia que la verdad hace mucho bien, y que acá con el carácter de estas personas que lo que más le gustan es la alabanza al Señor, pues fue un fin de semana llenos del Espíritu Santo, la verdad que hubo dones espléndidos del Espíritu Santo, así que las más de cincuenta personas que pudieron asistir, nos llenamos todos el Espíritu Santo.

También en este mes, se hizo un retiro para todos aquellos jóvenes que recibieron los Sacramentos de Iniciación Cristiana, el fin de semana siguiente, pues acá es muy común que se hagan los tres sacramentos de Iniciación Cristiana juntos, es decir, los sacramentos de Bautismo, Comunión y Confirmación, los tres juntos, aunque había la gran mayoría que tenían uno u otro sacramento y se prepararon para los que les hacía falta, después de dos años de catequesis, que por cierto, ni protestan ni nada por el estilo, y no te piden la fecha con antelación que van hacer los sacramentos, para reservar salón y hacer una comida, no porque evidentemente, los pobres no tienen para hacer esas cosas, a lo más que se ha conseguido que todos lo hagan por lo menos con una camisa blanca, que se la proporcionamos desde la parroquia, con la imagen de la virgen María detrás, y creo que lo he dicho en alguna otra ocasión, tenían esa alegría verdadera, que desgraciadamente no he visto en los jóvenes, cuándo han hecho algún sacramento cuando estaba en Sevilla, será porque no lo hacen por los regalos, porque no tienen convite, porque no es un acto social, porque no están obligados por los padres, que por cierto algunos de los chicos de estos padres son sectarios y lucharon para que su hijo no hicieran ningún sacramento, pero lo hicieron porque estaban convencido que era lo que querían, os dejo estas cuestiones en cuanto a los sacramentos, para que mis hermanos sacerdotes puedan reflexionar sobre ellas y ver lo que estamos haciendo, y cómo damos y preparamos a los fieles para recibir los sacramentos. Y a primeros de Diciembre entre unos y otros recibieron unos 120 jóvenes, algunos de los sacramentos de Iniciación Cristiana o todos.

También en Diciembre, tuvimos el cursillo de formación y espiritualidad, con los animadores de las distintas comunidades parroquiales, es decir, los encargados de los más de sesenta pueblos que tengo en mi parroquia, que evidentemente no puedo llegar a todos, pues acá está la figura del animador o catequista que se encarga de ellos, estas personas son todos agricultores, que apenas saben leer o escribir, y que con sus limitaciones se ponen al frente de sus capillas, para todos los Domingos hacer su Liturgia de la Palabra, que consiste en leer los textos evangélicos y dar una pequeña reflexión sobre ello y también alguna que otra vez en la semana reunirse para rezar el Santo Rosario, la verdad que son admirables, pues dentro de sus pobreza tienen muy claro que están por su Diosito y su mamacita María, dejan algunos sus trabajos durante esa semana, y cuando tenemos reunión los primeros Viernes de cada mes igual, algunos caminan hasta diez y doce horas, tanto para la ida como la vuelta, con barro, lluvia, calor, en fin, lo que haya, yo los veo como los apóstoles que escogió el Señor que fueron como dicen el evangelio gente ruda y de difícil de entender, pero el Señor tuvo una paciencia infinita con ellos, lo que a mí muchas veces me falta. Estuvieron una semana recibiendo formación tanto del Magisterio de la Iglesia, como de la Moral, que dentro de sus limitaciones me asombran como tienen de claro aquellas cosas que están bien o están mal, y también tuvieron dos días de retiro en completo silencio, asistieron sobre sesenta.

Ya llegando el día de Navidad, sobre el 20 creo que fue de Diciembre, recibo una llamada de mi pueblo de Las Cabezas de San Juan, se pone conmigo el hermano mayor de una de las hermandades que la quiero mucho, pues toda mi vida desde que he sido monaguillo he tenido mucha relación con ella, de la Hdad del Cautivo, mi amigo Losada, y me comenta que me han nombrado cabeceño del año, es decir, alguien que se supone que ha hecho algunas cosas importantes por su pueblo, la verdad que me quedé frio sin saber que decir, no se no reaccionaba.  Cuando dieron el premio, que se lo dieron evidentemente a mi madre, porque yo me encontraba a más de doce mil kilómetros de distancia,  por lo visto había mucha gente, entre ellos toda mi familia, amigos, autoridades, el párroco D. Jaime, el alcalde y que ya aproveché para decirle que haber si suelta algo para el proyecto que llevo entre manos. Muy agradecido por ello, pero cuando me lo dieron pensé en Anita Darmayed, Lucero, Elevit, Keni, Marcos, José Miguel, Érika, Thalia, Lucho, Nathaly, Lucila, Fermin, Alfonso, Cristhian, Edwuin, Deysi, Hugo, Ambrosio, Chana…, y tantos otros que son los verdaderos artífices por los que estoy acá para que conozcan más al Señor y puedan mejorar un poco sus condiciones de vida, así que pienso que ellos y todas mis comunidades, son las que verdaderamente recibieron este reconocimiento por parte de mi pueblo.

Con la llegada y del fin de año, pudimos hacer algunas fiestas especialmente con los niños, acá se llaman chocolatadas, porque se da chocolate con una especie de bizcocho que le dicen panetón, y aparte también juguetes para los niños y alguna actuación, para que por los menos un día se lo pasen bien. Nos apoyaron muchas personas, tanto mandando dinero, como comprando juguetes, como también haciendo bailes y dinámicas para los niños, en total lo hicimos en cinco comunidades, en días señalados, el 25, el 1, 29 que era el Domingo que caía en medio, y si vieráis la cara de felicidad de todos esos niño cuando recibía regalos, porque ellos casi ninguno no tienen para comer diariamente, es más, la mayoría están mal alimentados, mucho menos van a tener para regalos, una experiencia muy bonita que me regaló el Señor.

Ya al final de año el 31, con un grupo de unos 20 jóvenes, estuvimos en la casa parroquial, que se ha terminado de reformar y ha quedado como dicen por acá vacant, después de varios meses de remodelación.  Con estos jóvenes, tuvimos una convivencia hasta el 3 de Enero, y como esos días tenía algunas visitas a comunidades me acompañaron, tuvimos que caminar varias horas, pero muy bien cómo siempre que haces estas visitas te recompensan, porque al llegar y ver que no vas hace seis meses a esa comunidad, te esperan con los brazos abiertos, y todo el cansancio que tienes ves que ha merecido la pena y la verdad ya ni lo sientes.

Durante todo el mes de Enero, es decir, desde el 5 de Enero hasta el 2 de Febrero, he estado haciendo los Ejercicios Espirituales de Mes, según el método de San Ignacio de Loyola, los hice acá en Moyobamba en el Seminario junto con un grupo de 13 Seminaristas de los últimos cursos de Teología y un diácono, una experiencia increíble, bueno un poco me ha costado guardar silencio, pues me he dado cuenta que no tengo vocación de cartujo, y ya algunas veces me iba hablar tanto con la cocinera, como con el guarda…, sin molestar a los seminaristas. Me han recordado muchas cosas que ya hice hace más de 20 años con mis amigos de la Asociación de Seglares “Obra de Jesús”, pues me enseñaron que lo fundamental en la vida de un cristiano sea cura o no, es la hora de oración diaria y los sacramentos, y lo he vuelto a contemplar durante todo este mes mediante la vida del Señor. El Director de los Ejercicios, fue el Padre Víctor, que vino de España, concretamente desde Valladolid, que haya su dedicación es a eso desde el Centro de Espiritualidad del Corazón de Jesús, durante todo el año da distintas tandas de Ejercicios Espirituales, de varios días, los de mes sólo los hace una vez al año. Una experiencia que te marca y te remueve por dentro que no sabes cómo, pero lo fundamental que saqué es que el Señor quiere que siga adelante tanto acá con todos los proyectos, y esto la verdad me dio mucha tranquilidad y paz.

El proyecto de la Casa Hogar, para chicas sin recursos económicos, de los distintos pueblos, para que vengan a estudiar en la capital, va por buen camino, gracias a las oraciones y a la ayuda económica de tantas personas que están apoyando, y que han hecho también suyo este proyecto como mis amigos de Sevilla Ernesto y Gabriel, que se están moviendo mucho para que salga, el Señor os lo premiará, es más cómo en Marzo empieza el curso, queremos ya alquilar una casa para unas cuantas chicas que se vengan a estudiar, ya está vista la casa y parece que la cosa va a funcionar, pues la primera piedra está puesta pero lo que es en sí el comienzo de la obra no ha podido ser aún, por los trámites burocráticos, que muchas veces se convierten en burrocráticos, pero con paciencia y con la ayuda de Dios se va a conseguir hay que tener fe.

No os olvidéis de Lucero, que ya está muy gorda y si Dios quiere el mes que viene ya estará en el mundo otro Diego, rezad por ella pues está un poco nerviosa, ella es que quedó embarazada fruto de una violación y que la estamos ayudando para que todo vaya bien.

Bueno esta carta ha sido más extensa que otra por el tiempo que hace que no escribía, espero no haberos aburrido y he querido compartir con todos ustedes mi experiencia acá en la misión.

Muy Unidos siempre a los Sagrados Corazones de Jesús y de María.

Hasta el mes que viene que espero que sea eso, un mes.


José Diego Román Fernández, Sacerdote Diocesano de Sevilla, en la misión de Moyobamba en Perú.