viernes, 11 de abril de 2014

Semana Santa

"Así está escrito que el Cristo padeciera y resucitara
 de entre los muertos al tercer día" Lc 24, 46

De todas semanas del año, para un cristiano, la Semana Santa es la central. La más importante.

Por decirlo de alguna manera más gráfica es la “semana grande”. En ella conmemoramos la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Por lo tanto, la Semana Santa, constituye el corazón y el palpitar del resto de la liturgia que celebramos durante el resto del año.

Vivamos con intensidad estas jornadas. Que seamos entusiastas del Señor con nuestros olivos y palmas; que abramos los oídos para que sus Palabras lleguen al fondo de nuestras vidas; que seamos como los apóstoles, personas dispuestas a compartir su última cena y vivir los gestos de Jesús. Que, como si fuera ahora mismo, la Pasión (su lectura y su meditación) nos conmueva de tal manera que tengamos la sensación de estar en primera línea como lo estuvieron aquellos primeros seguidores hace dos mil años.

Y, sobre todo, que la Resurrección de Cristo nos haga reavivar nuestra fe de tal forma que salgamos de esta Pascua tocados por su Espíritu y rejuvenecidos por el don de una vida nueva.