viernes, 5 de septiembre de 2014

DEJAD QUE LOS NIÑOS SE ACERQUEN A MI

Paloma y Miguel, un matrimonio de Sevilla ha querido pasar sus vacaciones de verano compartiendo su tiempo con los que menos tienen, ellos nos relatan sus vivencias y su día a día en Perú, están compartiendo esta experiencia con nuestro misionero José Diego.

Queridos amigos,
Les habla la hermana Paloma (que es como ya me llaman aquí). El sábado comenzó con numerosas niñas que enfermaron (dolor de cabeza algunas, leve fiebre algunas y morriña de mamá, la mayoría). Tras solventar este pequeño problemilla y realizar algunas dinámicas, nos fuimos de excursión con los niños a comer al campo (probamos los juanes, comida típica para llevar hecha de arroz y pollo) y baño en el río. Tendríais que ver qué manera de andar descalzos por el campo, de tirarse al río y de andar por las piedras.


A la vuelta, eucaristía con procesión de la Virgen por el pueblo (cualquier parecido con las nuestras es pura coincidencia, pero el sentimiento y la religiosidad sería para que nos lo hiciéramos mirar…). Debido al agotamiento de los niños, el fuego de campamento (aquí fogata) se hizo en el salón. Migue acabó cantando, a oscuras, el Padrenuestro rociero (que aquí eso gusta mucho) y, sí, terminé bailando una sevillana con el padre Diego (que todo sea dicho, su condición y el hecho de llevar 4 años aquí, hizo que diéramos un espectáculo lamentable).
Entre las cosas que nos han llamado la atención, es no haber escuchado en ningún momento “no quiero maaas” cosa frecuente en nuestros campamentos de allá, además, no os imaginais qué platos se comen, ¡y repiten!, o niños que, sin ningún motivo, de repente vienen y te abrazan, que en sus oraciones agradecen a Dios que les haya regalado a los monitores y misioneros, y ver a monitores que pese a su juventud, son maduros y dirigen oraciones y hablan de Dios de una manera impresionante. Por cierto, para los que colaboraron con la hucha, deciros que estas monitoras son las niñas para las que el padre Diego quiere construir la escuela.
Os cuento. Lili es una chica que acabó el número 1 en su promoción en el colegio (instituto allí) y este año le correspondía venir a Moyobamba donde, por el hecho de ser mujer, las oportunidades son pocas y se encuentran un poco perdidas. Aquí es donde el padre Diego, junto a un grupo de colaboradores, como profesores que trabajan de forma altruista, le dan las clases para adquirir el nivel adecuado para postular a la Universidad. Pues Lili, parece ser que quiere ser médico y tiene capacidad sobrada para ello. Pues para esto habéis colaborado, para ayudar a que estas niñas tengan un futuro y esto pueda revertir en el desarrollo de este país.
Desde la prelatura de Moyobamba, besotes.
Paloma y Miguel