martes, 8 de noviembre de 2016

Misionero, con carisma de servicio

“Cuando todos se van, el que queda es el misionero; somos creíbles y lo demostramos”
Juan Fernández Salvador, sevillano del barrio histórico de Triana, realizó los estudios de ingeniero agrónomo ejerció su profesión hasta que decidió dedicar su vida al sacerdocio. Fue ordenado en el año 2000 por monseñor Carlos Amigo Vallejo. Ejerció su ministerio en Benacazón, completo sus estudios en Roma y a su vuelta pidió irse a Perú, en donde había un sacerdote ya mayor que necesitaba la ayuda de alguien más joven para poder continuar su labor.

Juan F. Salvador nos cuenta: «Cuando llegué me encontré a gente muy acogedora y a un hombre estupendo que había construido unos cuantos colegios y tenía unos 1.500 alumnos, más de 100 docentes, comedores, centros de salud... Una labor magnífica que había que continuar»

En estos últimos 8 años dirige la Misión de Hualmay, a la vez gestiona centros educativos, un centro de salud, un comedor social y talleres formativos, todo ello en un enclave «con muchas carencias, donde las calles son de tierra, el alcantarillado casi nulo, con tres o cuatro horas de agua al día, con gente muy pobre que vive al día, trabaja siete días a la semana y ganan unos cuantos soles, y que, si no trabajan, no comen. Padre Jota, como así se le conoce, compró un solar de 100.000 metros cuadrados, donde ahora se alza un edificio en el que aprenden 500 niños, el I.E.P. Liceo Español, inaugurado en el 2011.