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miércoles, 11 de enero de 2017

Infancia Misionera, carta del Sr. Arzobispo a los niños


JORNADA DE LA INFANCIA MISIONERA 2017

Queridos niños y niñas de nuestra Archidiócesis:

El próximo domingo 22 de enero celebraremos la Jornada de la Infancia Misionera con el lema “SÍGUEME”. Es Jesús quien nos invita a todos a seguirle, a imitar su estilo de vida, sus virtudes y valores. Nos invita a entregarnos a los demás.

Todos conocemos la bella escena evangélica en la que un hombre rico se dirige a Jesús preguntándole qué tenía que hacer para heredar la vida eterna. El Evangelio nos describe el amor y la claridad con la que se dirigió a él: “Jesús, fijando en él su mirada, le amó y le dijo: «Una cosa te falta: anda, cuanto tienes véndelo y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; luego, ven y SÍGUEME.»” (Mc 10, 21).

Cuando Jesús nos invita a seguirle lo hace siempre desde una mirada amorosa. Seguirle no es fácil, pero la llamada a seguirle es siempre una llamada a ser felices, viviendo una vida llena de sentido, compartiendo los valores del Reino de Dios, compartiendo un proyecto de hermandad y de humanización. Dios nos ama tanto que quiere que seamos felices.

Pero, como digo, el camino de la felicidad no es fácil. Jesús no nos invita a un proyecto de falsa felicidad egoísta, hedonista e insolidaria. Esto sólo es un autoengaño y una felicidad aparente. Nos invita a un proyecto de felicidad para todos. Para todas las personas. Para todos los niños y niñas del mundo. Sirviendo a los demás, particularmente a los más necesitados, y construyendo con ellos un mundo mejor para todos es la mejor manera de ser felices. Esta es la tarea a la que Jesús nos invita.
Los misioneros y misioneras que recorren todos los pueblos del mundo siempre han sido ejemplo de ese seguimiento fiel a Jesús. Dejaron a un lado intereses particulares, por legítimos que fueran; dejaron a un lado a sus familias y amigos para embarcarse en la aventura de seguir a Jesús y servir a los demás.

Los misioneros y misioneras llevan el Evangelio a todos los rincones del mundo. Su mensaje está lleno de amor y esperanza. Es el amor de Dios que quiere iluminar todos los corazones. Nadie queda al margen del amor de Dios. ¡Qué tarea más hermosa la de anunciar el Evangelio, la Buena Noticia del amor infinito y misericordioso de Dios! ¡Qué diferente sería el mundo si todos, cada uno dentro de sus posibilidades, siguiéramos a Jesús!

Jesús nos dice “SÍGUEME” para que anunciemos a todos los hombres y mujeres de la tierra que Dios nos ama incondicionalmente porque es nuestro Padre.

Jesús nos dice “SÍGUEME” para que ayudemos entre todos a hacer un mundo más justo, más libre, más pacífico, más fraterno. Un mundo más parecido al Reino de Dios.

Jesús nos dice “SÍGUEME” para que toda la humanidad celebre junta, en una gran fiesta de amor, la alegría de ser hermanos e hijos de Dios.

Queridos niños, los misioneros y misioneras son un ejemplo de vida, de cómo seguir a Jesús, y nos invitan a todos a seguirle. Los misioneros y misioneras nos dicen que sí se puede seguir a Jesús, que es bello y bueno seguirle y que podemos ser felices haciéndolo.

A vosotros, queridos niños y niñas, Jesús también os dice “SÍGUEME”. A vuestro nivel, también podéis seguir a Jesús y ser pequeños misioneros. Y os preguntaréis, ¿cómo nosotros podemos seguir a Jesús y ayudar desde tan lejos a tantos niños y niñas necesitados de los países del Sur y de las tierras de Misión? Una manera muy importante de ayudarles es rezando, pidiendo a Dios por esos niños y niñas, por los misioneros y voluntarios que se dedican en cuerpo y alma a ellos. Pidiendo a Dios que nos dé a todos un corazón sensible y solidario con los sufrimientos de los demás. Rezar así es muy importante y lo podéis hacer solos o en compañía de vuestros padres, o con los compañeros de colegio o de catequesis. Rezar juntos es una manera muy importante de ser y hacer Iglesia, y vosotros, queridos niños y niñas, sois el presente y futuro más bello de nuestra Iglesia, de una Iglesia que SIGUE a Jesús. Rezando también seguimos a Jesús.

También podéis ayudar aportando algo de vuestros ahorros a las colectas misioneras. Lo poco que podáis compartir será mucho para esos niños necesitados. Todo esto como prolongación de vuestra hermosa participación, durante la reciente Navidad, en la operación SEMBRADORES DE ESTRELLAS, en la que regalabais con una sonrisa en la calle preciosas estrellas de Navidad que anunciaban el mensaje de Jesús. Este bonito gesto seguro que ha provocado sonrisas en la gente, y ha ayudado a tomar conciencia de lo que es el auténtico espíritu navideño. De esta manera, vosotros mismos pasáis a formar parte de la gran familia misionera, generosa y solidaria con los más necesitados, y que cada día escucha el “SÍGUEME” de Jesús. De esa manera, los niños y niñas de esos países comprobarán que, ciertamente, sois como ellos… y ellos como vosotros. Y todos, ellos y vosotros, podéis mostrar que sois SEGUIDORES DE JESÚS porque el amor de Dios se hace presente cada vez que unos y otros nos queremos, nos ayudamos y rezamos juntos.

No quisiera terminar sin antes agradecer la gran labor realizada por la Delegación diocesana de Misiones, el Delegado don Eduardo Martín Clemens y sus colaboradores, el voluntariado en los colegios de la Iglesia y en los colegios públicos a favor de las misiones y de los misioneros. Gracias también a todos los sevillanos y sevillanas, siempre solidarios y generosos. Muchas gracias a todos por vuestra generosa labor en el seguimiento a Jesús.

Queridos niños y niñas de la Archidiócesis, me siento orgulloso de todos vosotros y de vuestro empeño generoso por las misiones. Os tengo muy presentes en mis oraciones, para que seáis buenos cristianos y amigos de Jesús, y el germen de una Iglesia futura más viva y misionera que realmente SIGUE a Jesús.


Que María, Madre de la Fe y Reina de las Misiones, os cuide, acompañe y proteja siempre.

                                 + Juan José Asenjo Pelegrina                                       Arzobispo de Sevilla