Quiero resaltar algunas de las palabras que nuestra misionera Petri, que trabaja con los más necesitados del Congo, nos ha dejado en un escrito que nos ha dirigido a la Delegación. "para mi la vocación es un "don de Dios, es Dios quien lo da, yo por mi misma no soy nada, es El el que me lleva y me trae".