lunes, 11 de enero de 2016

Carta Sr. Arzobispo con motivo de la Infancia Misionera

JORNADA DE LA INFANCIA MISIONERA 2016

Queridos niños y niñas de nuestra Archidiócesis:

El próximo domingo 24 de enero, celebraremos la Jornada de la Infancia Misionera con el lema “¡GRACIAS!”. Estoy seguro, queridos niños, que sabéis muy bien por qué y a quiénes debéis dar las gracias. GRACIAS a vuestros padres, hermanos y abuelos, a la familia entera, que os quiere de verdad y os cuida.

GRACIAS a los amigos con quienes compartís buenos y, a veces, malos momentos. GRACIAS a los profesores que con tanta dedicación y esmero os educan. GRACIAS a los catequistas, monitores y sacerdotes que os enseñan el camino de Jesús. GRACIAS a Dios que nos ama con ternura incondicional a todos. GRACIAS a Jesús, nuestro Salvador y compañero en el viaje de la vida.


Es muy bonito ser agradecidos. Eso significa que hay alguien que nos quiere, que nos ayuda, que nos atiende y nos cuida. Pero no sólo debemos estar agradecidos a quienes nos aman, sino también a todas aquellas personas que dedican su tiempo, incluso su vida, a los demás, especialmente a los más necesitados. Sabéis muy bien que, de entre esas personas, destacan de manera especial los misioneros y ¡GRACIAS, misioneros y misioneras, que sembráis amor y predicáis el Evangelio por todo el mundo! ¡GRACIAS por vuestra generosidad y entrega! Queridos niños, los misioneros y misioneras son un ejemplo de vida, de cómo seguir a Jesús, y debemos darles GRACIAS a ellos por su entrega y también GRACIAS a Dios por animar tantas vocaciones misioneras.

En este año que el Papa Francisco quiere dedicar a la Misericordia, debemos ser especialmente misericordiosos y agradecidos unos con otros, pero especialmente con los más necesitados, en particular tantos niños y niñas que en tierras de Misión carecen de todo aquello de lo que nosotros disfrutamos. Son muchos además, los que no gozan de la alegría de conocer a Jesús. Son precisamente los misioneros y misioneras, sacerdotes, religiosos y laicos, los que anuncian a esos niños la Buena ¿Sabéis por qué lo hacen? Porque los misioneros y misioneras son AGRADECIDOS con quien les amó primero: Dios nuestro Señor. Por ello, en agradecimiento a ese amor divino, ellos y ellas muestras su amor y su misericordia a tantas personas, especialmente niños y niñas de los países de Misión.

Vosotros también podéis ser niños y niñas AGRADECIDOS a Dios y a tantos misioneros y misioneras que dan su vida por los demás. A vuestro nivel, también podéis ser como ellos, pequeños misioneros AGRADECIDOS también por el amor que habéis recibido de Dios y de tantas personas que os quieren.

Y os preguntaréis, ¿cómo nosotros podemos ayudar desde tan lejos a tantos niños y niñas necesitados de tierras de Misión? ¿Cómo podemos mostrar nuestro AGRADECIMIENTO? Lo podéis hacer de muchas maneras. Una manera muy importante de ayudarles es rezando, pidiendo a Dios por esos niños y niñas, por los misioneros y voluntarios que se dedican en cuerpo y alma a ellos, pidiendo a Dios que nos dé a todos un corazón sensible y solidario con los sufrimientos de los demás. Rezar así es muy importante y lo podéis hacer solos o en compañía de vuestros padres, o con los compañeros de colegio o de catequesis. Rezar juntos es una manera preciosa de ser y hacer Iglesia, y vosotros, queridos niños y niñas, sois el presente y futuro más bello de nuestra Iglesia. Es también una forma solidaria de También podéis ayudar aportando algo de vuestros ahorros a las colectas misioneras. Lo poco que podáis compartir será mucho para esos niños necesitados.

Todo esto como prolongación de vuestra participación durante la última Navidad en la operación SEMBRADORES DE ESTRELLAS, en la que regalabais con una sonrisa en la calle preciosas estrellas de Navidad que anunciaban el mensaje de Jesús. Este bonito gesto seguro que ha provocado sonrisas en la gente, y ha ayudado a tomar conciencia de lo que es el auténtico espíritu navideño. De esta manera, vosotros mismos habéis pasado a formar parte de la gran familia misionera, generosa y solidaria con los más necesitados, y también AGRADECIDA. De esa manera, los niños y niñas de esos países comprobarán que, ciertamente, sois como ellos y ellos como vosotros. Y todos, ellos y vosotros, podéis sentidos AGRADECIDOS porque el amor de Dios se hace presente cada vez que unos y otros nos queremos y nos ayudamos.

No quisiera terminar sin antes agradecer la gran labor realizada por todo el voluntariado en los colegios de la Iglesia y en los colegios públicos a favor de las misiones y de los misioneros. Muchas GRACIAS a todos. ¡GRACIAS a todos los sevillanos y sevillanas, siempre solidarios y generosos!
Queridos niños y niñas de la Archidiócesis, me siento orgulloso de todos vosotros y de vuestro empeño generoso por las misiones. Os tengo muy presentes en mis oraciones para que seáis buenos cristianos y amigos de Jesús, y el germen de una Iglesia futura más viva y misionera. Por todo ello, ¡GRACIAS, QUERIDOS

Que María, Reina de las Misiones, os acompañe y proteja siempre.

+ Juan José Asenjo Pelegrina

Arzobispo de Sevilla