martes, 7 de junio de 2016

Entrega incondicional de los sacerdotes

"Cuando tu barco comience a echar raíces... sal mar adentro"

         El pasado 16 de mayo el Papa Francisco pronunciaba el discurso de apertura de la Asamblea General de la Conferencia Episcopal Italiana. Ante los obispos italianos, el Santo Padre recordó una frase del prelado brasileño Hélder Câmara: “Cuando tu barco comience a echar raíces en la inmovilidad del muelle, sal mar adentro”. “¡Parte!”, añadía el Papa, “no porque tengas una misión que cumplir, sino porque estructuralmente eres un misionero: en el encuentro con Jesús has experimentado la plenitud de vida y, por eso, deseas con todo tu ser que otros se reconozcan en Él y puedan mantener su amistad, nutrirse de su palabra y celebrarlo en la comunidad. Aquel que vive para el Evangelio entra así en un intercambio virtuoso: el pastor es convertido y confirmado por la fe simple de pueblo santo de Dios, con el que actúa y en cuyo corazón vive”.


         Un discurso en el que pedía a los obispos italianos que, “como de puntillas”, se acercaran a tantos y tantos párrocos de sus diócesis para preguntarles: “¿qué es lo que da sabor a sus vidas? ¿Por quién y por qué compromete su servicio? ¿Cuál es la razón última de su donarse?”. Tres preguntas que articularon su intervención y que culminaron con la afirmación por parte del Papa de que prácticamente todos los sacerdotes son felices porque cada uno de ellos se ha entregado totalmente: “incluso cuando nadie parece darse cuenta. Incluso cuanto intuye que, humanamente, quizá nadie le agradecerá bastante su donarse sin medida. Pero – él lo sabe – no podría actuar de modo distinto: ama la tierra, que reconoce visitada cada mañana por la presencia de Dios”.

Eduardo M. Clemens
Director Diocesano de las O.M.P.

Delegado Diocesano de Misiones