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lunes, 28 de enero de 2019

LA MISIÓN DIOCESANA PALPITA EN EL ENCUENTRO DE CLARET


Una vez más, los niños lo hicieron posible y convirtieron la jornada del pasado 26 de enero en un auténtico encuentro misionero Diocesano, donde con la alegría de la buena noticia caminaron a Belén (lema de este año con el que da inicio el ciclo de cuatro que engloba también Nazaret y Egipto para acabar acompañando a Jesús a Jerusalén).


Mas de 400 niños con sus familias, párrocos y monitores transformaron el polideportivo claret en un espacio misionero donde bullía la esperanza y la alegría entre plegarias, cantos y juegos. Otro año más, los padres Claretianos, encabezados por el padre José Luis, nos acogieron con gran generosidad. 

martes, 17 de octubre de 2017

sentimiento misionero


Como nos dice el Papa Francisco,  Jesús, el primer evangelizador, nos llama a anunciar el Evangelio del amor de Dios Padre con la fuerza del Espíritu Santo. La iglesia, añade, es misionera por naturaleza. Si no lo fuera, no sería la Iglesia de Cristo. Sería una asociación entre muchas otras.


 Ayer se respiraba ese ambiente misionero en todos los rincones de la capilla del Perdón, casa y sede del Movimiento de cursillos de cristiandad de Sevilla, en una reunión perfectamente organizada por Fernando Parra Martin.

viernes, 12 de mayo de 2017

Encuentro misionero de jóvenes, “Señor que hago aquí”

Hemos colaborado en este XIV encuentro misionero, 170 personas, cuatro de ellas  desde la Delegación de Sevilla: Pablo Plasencia, Alejandro Recio-Mensaque, Begoña Duque e Isabel Olivares, con el lema “Una cosa te falta…” Mc, 10, 21.

Ha sido maravilloso, hemos aprendido y compartido muchísimo, hemos ahondado en nosotros mismos, en nuestra relación con los demás y sobretodo en nuestra relación con el Señor.
Haciendo un resumen de lo que nos ha aportado este maravilloso encuentro y haciéndonos cabeza visible de los que hemos asistido, nos hemos preguntado mucho: “Señor que hago aquí”. Escribiros todo los que nos ha aportado a cada uno de nosotros y para no repetirnos, os escribimos  algunas frases que son reflejo de este maravilloso encuentro.

sábado, 6 de mayo de 2017

"Necesitamos la ayuda de toda la Iglesia para que la fe siga creciendo en Mongolia"

El primer sacerdote mongol, Enkh Joseph, que había sido invitado por OMP a la rueda de prensa de presentación de la jornada vocacional que se celebrará el domingo 7 de mayo, no pudo asistir por problemas con el visado. Sí pudo viajar la religiosa de la Consolata, Esperanza Becerra Medina, que trabaja con él. La misionera habló de su experiencia en este enorme país y presentó un video con el que el sacerdote ha hecho presente su testimonio.

En su video, el padre Enkh afirma que la Iglesia Católica estuvo desaparecida durante 700 años en Mongolia. Después de la caída del comunismo en 1992, tres misioneros entraron para evangelizar el país, y gracias a ellos, hoy hay 70 misioneros de origen mongol en 24 naciones diferentes. El padre Enkh cree que la gente que se acerca hoy a la Iglesia en Mongolia lo hace gracias al sacrificio de estos misioneros. "Yo soy uno de los frutos de la palabra de esos misioneros", dice el padre Enkh. El sacerdote pide en el video que recemos, especialmente por "la misión en Mongolia", porque como expresa él, es "una Iglesia pequeña que está en pañales, tratando de crecer y repartir el amor de Dios y las enseñanzas de Jesús a los demás". Una misión que "no es fácil" y para la que necesitan, como el mismo sacerdote pide, nuestra "oración y apoyo".

lunes, 6 de febrero de 2017

La vocación desde su niñez

Ya de niña ayudaba a su hermano en sus juegos de Misas en el desván. Desde pequeña vivió de cerca la apertura a la Misión de su familia: de siete hermanos, seis de ellos acabaron siendo misioneros. Hoy está en Bolivia, trabajando con niños de Infancia Misionera.

lunes, 24 de octubre de 2016

El día después; Muestra de la Misericordia

Isabel Olivares, nos deja algunas palabras sobre lo vivido en la noche donde los misioneros sevillanos, aportaron luz en la noche de apertura de la muestra celebrada este fin de semana en nuestra ciudad de Sevilla.

Queridos amigos

Tras haber pasado la muestra de la misericordia he de compartir que lo aprendido es: " CUANDO TRABAJAS POR EL SEÑOR, EL TE DA EL CIENTO POR UNO"

La tarde del viernes 21 de octubre, esta muestra fue inaugurada por nuestro Arzobispo D. Juan José Asenjo Pelegrina, más tarde llegó el turno de testimonios misioneros, coincidiendo con el DOMUND y el lema " Sal de tu Tierra".

sábado, 22 de octubre de 2016

Salir de su tierra, en calve de misericordia

“VOSOTROS HABEIS ESTADO A MI LADO EN MIS DIFICULTADES” (Lucas 22, 27)

M. Ángeles Pasada, es Misionera de los "Servidores del Evangelio de la Misericordia de Dios", en estos momentos está en Sevilla, acompañando a su madre. Pero ha querido compartir su experiencia misionera con todos nosotros, este año hace 40 años que salió de Sevilla para entregar su vida a Dios y seguir a Jesús en su misión por todo el mundo. Ella en todo momento da gracias por esta vocación misionera que Dios le ha regalado y por tantas y tantas personas con las que Él ha enriquecido y hecho madurar su fe y toda su vida. 

Y nos dice  ¿Qué sería yo sin todos ellos?

viernes, 23 de septiembre de 2016

Unas “vacaciones” diferentes

Testimonio de un matrimonio colaborador de nuestra Delegación de misiones, que han convertido sus días de descanso, en unas vacaciones diferentes.


Estamos aterrizando otra vez en Sevilla, volviendo al trabajo, preparando la vuelta al instituto… Las vacaciones se acaban pero éste no ha sido un verano normal, ni siquiera hemos pasado calor, a pesar de las altas temperaturas que nos cuentan que ha habido por estas latitudes.

Este año el Padre nos ha regalado unas “vacaciones” diferentes, la posibilidad de compartir casi dos meses con otro pueblo, con otra cultura, de poner nuestro granito de arena en la construcción del Reino de Dios; saliendo de nuestra zona de confort para ir al encuentro de ese otro mundo, tan real e ignorado, del que a veces resulta más fácil no oír hablar.

Mi marido y yo somos Laicos Misioneros Combonianos (LMC) y estuvimos como misioneros trabajando tres años al norte de Mozambique cuando mi hija mayor era un bebé. Después la vida se nos complicó y ahora después de 14 años nos hacía mucha ilusión volver a África, aunque fuese “de visita”.

Viajar como familia, con dos hijas de 14 y 15 años, es más complicado que cuando hace ya tantos años estuvimos en Mozambique, pues para ellas era su primer contacto con África (al menos que se acuerden), con lo que ello implica de diferente en todo, ya no sólo en la fisionomía de las ciudades, la cantidad de gente joven y niños por todas partes, los puestos de fruta ambulantes, una circulación que es una locura, la sensación de ir llamando la atención vayas por donde vayas, sino sobre todo la dificultad para comunicarte con la gente, lo cual hacía que fuese más complicado conocer su visión del mundo, de la vida, de su propia realidad, ….  y hacía falta la ayuda de alguien que nos tradujese, que nos explicase…  Un gran esfuerzo de observación, de estar atentos a los gestos, al lenguaje no verbal, y así ir descubriendo este pueblo tan acogedor y tan rico en costumbres y tradiciones.

El contraste con nuestras ciudades españolas es enorme, y eso que estábamos en Awassa, la cuarta ciudad más grande del país, con amplias avenidas centrales asfaltadas y numerosos hoteles al tener un precioso lago y una flora y una fauna increíbles. A nuestras hijas les llamaba mucho la atención las calles de tierra, los montoncitos de leña para cocinar, las cabras, ovejas, e incluso vacas, andando sueltas por las calles, que cuando llovía la vida no se paraba y nadie usaba paraguas (salvo para protegerse del sol)… pero sobre todo les ha llamado mucho la atención la amabilidad de la gente, que todo el mundo te sonría y te salude, que la gente no vaya corriendo a todas partes, que la misa dure una hora y tres cuartos y la gente esté contenta… espero que hayan aprendido mucho de este pueblo y que esta experiencia les enseñe otros valores distintos de los de nuestro “primer” mundo.

Nosotros hemos ido a acompañar y a apoyar el trabajo de la comunidad de los Laicos Misioneros Combonianos que trabajan allí desde 2009. La comunidad estaba formada por un matrimonio de Canadá, junto con sus tres hijos (adoptados allí) y dos chicas de Polonia. El trabajo que están haciendo allí es inmenso. Como laicos que somos intentamos vivir de nuestro trabajo, aprovechando nuestra formación y experiencia profesional; e implicándonos y comprometiéndonos en la vida de la Iglesia local, apoyando la formación de los catequistas, acompañando a los jóvenes, a las familias, colaborando en la promoción humana de los más necesitados, siendo testimonio del Amor de Dios a los últimos y abandonados.

Hemos podido conocer de primera mano la labor que llevan a cabo, y sobre todo ver el amor que ponen al hacerlo. La dulzura y el cariño con el que se ocupan de los niños con dificultades especiales, el trabajo con los jóvenes en la parroquia, la responsabilidad en sus trabajos, el testimonio de familia, su compromiso con los más necesitados, … y todo desde el carisma de S. Daniel Comboni, intentando salvar África con África, cediendo el protagonismo al otro, acompañando, no dirigiendo, desde la sencillez y la humildad de saberse extranjeros, enviados en comunidad a anunciar el Amor del Padre y a construir su Reino.

No siempre ha sido fácil, pues a veces la realidad era muy dura y muy distinta de la que estamos acostumbrados. Para mis hijas era difícil entender que el estado no se ocupase de los huérfanos, que no hubiese ayudas sociales para la gente sin ingresos o con discapacidades, que los niños se fueran de casa a los 10 años para buscarse la vida, que en las zonas rurales las niñas se casaran con 14 años o que las niñas de 6 años no pudieran ir a la escuela porque tenían que cuidar de sus hermanos pequeños… Que distinto de nuestro mundo…

Desde un punto de vista de resultados se podría decir que no hemos hecho grandes cosas. Hemos colaborado en el centro de las Misioneras de la Caridad, yendo a jugar y organizar actividades con los niños que estaban allí, hemos ido también a jugar con los niños a un par de orfanatos en los que había sobre todo bebés y niños con minusvalías físicas y psíquicas. Hemos participado en el programa de verano de la parroquia de Tullo, y también en diversas actividades pastorales dando testimonio (encuentros juveniles, retiros, comunidades…). Hemos apoyado y acompañado a la comunidad LMC,… Pero ya sabemos que hacer no lo es todo. Ha sido una gran experiencia, donde hemos visto los frutos del amor, la misericordia, la entrega, la generosidad, la confianza en la providencia, la alegría del evangelio,… no sé si nuestra presencia allí habrá servido para algo, pero desde luego a nosotros nos ha servido mucho, y espero que ahora de vuelta a España, y a nuestra cotidianidad, seamos capaces de transmitir y contagiar a nuestra sociedad y a nuestra Iglesia, la VIDA que allí hemos percibido, a pesar de las carencias y dificultades que enfrentan cada día.

Carmen Tomás
Laicos Misioneros Combonianos

martes, 15 de diciembre de 2015

La alegría de ser misionera

Queridos hermanos de mí amada archidiócesis natal de Sevilla:

Me llamo Mª Ángeles Pasadas, soy misionera desde hace 40 años, y naci en Lora del Rio. A los 10 años nos fuimos a Sevilla, y entré a los 20,  después de acabar la carrera de Filosofía y Letras. Dios quiso regalarme vivir y conocer las tierras asiáticas, especialmente Japón y Filipinas. Ahora estoy por España un tiempo. Y quería presentaros la fundación en Filipinas que mi comunidad “Servidores del Evangelio de la Misericordia de Dios”, acaba de abrir en mayo de este año 2015. Es una fundación nueva, de la que me siento muy orgullosa, y como madrina os quiero compartir sus alegrías y batallas. De momento yo no puedo ir para allá, pero como he tenido la suerte de viví en Filipinas durante 4 años (en los años del 85 al 89) y luego la he visitado mucho desde Japón (del 92 al 2002), me he ofrecido para hacer de puente entre esta pequeña comunidad misionera y la archidiócesis de Sevilla.

jueves, 17 de septiembre de 2015

El programa "Pueblo de Dios" con los misioneros españoles

Este domingo 20 de septiembre a las 11:30 horas se emitirá el programa "Destino: Misión Kapawi" en Pueblo de Dios por la 2 de TVE
La misión Kapawi está a orillas del rio Pastaza, en el este de Ecuador, en plena selva amazónica. Allí llegaron hace 20 años las religiosas del Corde Iesu y viven y trabajan entre los nativos achuar, pobladoras de esta zona. Obras Misionales Pontificias, desde España, apoya este trabajo misionero.

lunes, 20 de octubre de 2014

Testimonio de una misionera en Perú

“CUANDO ALGUIEN DA UN PASO PEQUEÑO A JESÚS, DESCUBRE QUE ÉL YA LE ESPERABA CON LOS BRAZOS ABIERTOS” PAPA FRANCISCO

Como muchos sabéis este verano el Señor me hizo un GRAN REGALO, volver de misiones a Perú.
No tengo mucho tiempo para explicaros todas las experiencias bonitas que he vivido, pero si puedo deciros que tengo la sensación “DE HABER GUSTADO UN TROCITO DEL CIELO”.

Allí la gente no tiene nada, pero SON FELICES.

Tienen una FE ciega, al tener poquísimos recursos, confían todo a “DIOSITO ”.
Un día allí era un no parar de hacer cosas, PERO CUANDO TE IBAS A LA CAMA; DORMIAS CON  MUCHA PAZ.

lunes, 8 de septiembre de 2014

MERCADILLO MISIONERO DE LAS HIJAS DE LA CARIDAD DE LEBRIJA


El ya tradicional "Gran Mercadillo Misionero" de Lebrija, que cada año organiza la comunidad de las HIjas de la Caridad de San Vicente de Paúl, quienes regentan el Asilo de San Andrés, se ha celebrado el pasado fin de semana, 29 y 30 de agosto con gran afluencia de público. 
Esta ha sido la XV edición, pues fue durante el verano del año 2000 cuando jóvenes y hermanas decidieron montar un mercadillo en la plaza Manuela Murube, donde está situado el Asilo San Andrés, institución que el año pasado cumplió su primer centenario y cuyo presidebnte es el arzobispo de Sevilla. 

sábado, 19 de octubre de 2013

Desde Guatemala, nuestra misionera Zita

Nuestra hermana en la misión Zita María, nos narra en pocas palabras las maravillas de sentirse enviada a dar testimonio de Dios, a través de la enseñanza, ella se siente plenamente feliz de haber sentido esa llamada y mejor aún de sentirse enviada, y nos pide que seamos generosos con el DOMUND, porque gracias a vuestra generosidad es posible recibir testimonios como este.

Muy queridos hermanos: Quiero compartir con ustedes esta gran experiencia de haber seguido el mandato de Jesús "Vayan". Desde hace 33 años estoy en Centroamérica sembrando el Evangelio de Jesús a través de la Educación. Mis primeros 14 años los pasé en Nicaragua, y el resto hasta el día de hoy en Guatemala. Han sido años muy copiosos de bendiciones. En realidad una llega a descubrir que no es tanto lo que da, sino lo mucho que recibe en experiencias, contacto con la gente más sencilla que siempre tiene un gesto de generosidad y cercanía, que comparten lo que no tienen enseñándonos cuánto bien nos hace la pobreza. 


Creo que la Educación es un medio excelente para evangelizar, el desarrollo de los pueblos depende de ésta y en mi caso siempre he tratado de sembrar en los docentes una mayor conciencia de la trascendencia de su vocación de enseñar a las nuevas generaciones los verdaderos valores, la responsabilidad de dejar una huella significativa en las personas que pasan por nuestro lado. 

Sigo creyendo y apostando por entregar mi vida en estos lugares lejanos a la patria chica, pero cercanos por la unión con la Archidiócesis y la Iglesia. "Hay más alegría en dar que en recibir", ustedes hacen extender en el mundo la mano de Dios a través de tantos y tantas misioneras que gozamos del don del envío a lugares diferentes en los que la necesidad se hace un permanente llamado a nosotros bautizados y comprometidos con el Reino. Que Dios los bendiga y que den generosamente para colaborar con la obra misionera de la Iglesia.


 Fraternalmente Zita María Arenas, Misionera laica de la Diócesis de Sevilla. 

viernes, 18 de octubre de 2013

Nuevo testimonio de una misionera, ahora desde Senegal

La vida de una misionera

Nací en Sevilla, Triana, alumna del colegio Cristo Rey de la calle Betis, desde joven, sentí que el Señor me pedía ayudar a los africanos, no sé si era por el color, o no sé por qué, solo sé que ese era mi sueño de joven.

A los 19 años, por aquello de seguir a Jesús, entré en el noviciado de la Hijas de Cristo Rey, en Granada. Durante el tiempo de mi formación, siempre tenía ese deseo de salir para países más pobres.

A los 29 años, mi congregación pensó abrir dos casas en Senegal, por supuesto me ofrecí voluntaria para venir a África, los miedos y los sueños se entremezclaban, la alegría de ir y el sufrimiento de dejar a los míos.

Al fin una carta me llego diciéndome que aceptaban mi propuesta de venir a África, y el 2 de Octubre junto con otra hermana volamos para Senegal.

Al llegar nos esperaban dos hermanas españolas, nosotras corriendo para coger el coche, cuando nos dijeron que pasábamos la noche en el Aeropuerto pues era peligroso coger de noche la carretera.

En fin llegamos a mi nuevo destino, Kaolack, allí pasaré los primeros 15 años de mi vida misionera, enseñado catequesis y español, nuestro principal empeño era acompañar y sostener a los cristianos, que son una gran minoría, los visitamos, tenemos reuniones con ellos y nos sentimos de la misma familia.

Nuestros alumnos son cristianos y musulmanes, a todos los educamos en los valores cristianos, como son el perdón, la lealtad, el espíritu de trabajo, la responsabilidad, etc, etc. La mayoría de los alumnos son musulmanes, ya que nuestros colegios son muy apreciados por la responsabilidad y la honestidad con que se trabaja, ellos admiran la educación que se les da a los niños.

De Kaolack me trasladaron a Dakar, la capital, ahí abrimos unas clases de párvulos, que mas tarde se convertiría en una gran escuela. Pero a mí me confiaron la formación de las jóvenes que querían ser Hijas de Cristo Rey. Así, formamos las primeras religiosas africanas de nuestra congregación, sucesivamente me mandaron a Mbour durante 6 años, siempre en la formación, y de nuevo a Kaolack donde continúe en un internado de jóvenes, y dando catequesis.

Esta es de una manera muy breve mi vida misionera, llevo 34 años aquí en Senegal, he vivido muchos momentos estupendos, me he sentido muy feliz entre los cenégales, y ellos me han enseñado a confiar más en Dios, a ser mas paciente, y a saber respetar el ritmo de cada ser humano.

Solo me queda dar gracias a Dios por haber pensado en mi para esta sublime misión, dura, cierto pero maravillosa, llevar a Cristo Rey a mis hermanos de otra parte del mundo, es una suerte y esa me ha tocado a mí. Esperanza Oliver

jueves, 17 de octubre de 2013

Chile, otro rincón del mundo donde está presente los misioneros

Hola, me llamo Loli Casado Navarro, soy sevillana, tengo 51 años y pertenezco a la Congregación de Hermanas del Prado y desde hace un año y un mes estoy destinada en Chile. ¡Todavía cuento los meses, a veces parecen que las horas no pasan y otras que es imposible que corra tanto el tiempo!.
La primera llamada que entendí del Señor, era para las misiones, pero eso lo veía muy grande para mí. Mi familia con unos valores muy evangélicos y cristianos, pero nada de practica religiosa. Yo me acerqué a la Parroquia porque mis amigas iban allí y me encontraba bien con ellas. A los 21 años me confirmé "pero no pasó nada", ¡eso era lo que yo creía! El Espíritu del Señor estaba a mi puerta deseando que le abriera un pequeño espacio para darme todo lo que tenía para mí.
Pero la vocación misionera no era para mí, era para los otros. Busco un chico para casarme y formar una familia... pero el Señor me hace ver que no me quiere por ahí, entonces, con la ayuda de un sacerdote me planteo seriamente mi vocación. De todo esto hace ya 24 años, y cada día doy gracias a Dios en mi oración, por el don de mi vocación, por el regalo tan grande que me ha hecho.
Estando en mi primer año de formación de la vida religiosa, le digo a una responsable que yo me quiero ir a Chile, y me responde que no, que ese no es mi camino. ¡Bueno, por medio de ellas me hablaba el Señor!, yo olvido la cuestión y continúo mi vida como religiosa en España.
Pasan 21 años y muchas cosas más, muchos encuentros con los más pobres, con niños y adultos, con Jesucristo y su Evangelio... y un día hablando con mi Responsable General, me propone, con cierto miedo, si yo quiero ir a Chile para reforzar una de las comunidades de allí. ¡ Dios mío, no lo podía creer! ¡Ahora que en mis planes ya no estaba esa posibilidad, me la ofrecen! Y aquí vemos la grandeza de la Misión, no es el capricho de un momento, no es mi gusto personal, no soy yo quien la dirige o la elige...es la Iglesia universal la que me envía, por medio de mi Congregación, es el mismo Jesucristo que me pregunta y que necesita de mí para que sea conocido y amado, es el Espíritu Santo que sopla donde quiere y cuando quiere. Emocionada le digo que Sí, y le cuento mi pequeña historia... y aquí estoy.
Estoy viviendo en la 3ª Región, es decir, en el norte de Chile, una zona árida, dura, desértica... la minería es lo principal de éstos lados. Cerca del desierto de Atacama, Vallenar es una pequeña ciudad, muy diversa, con grandes diferencias ya sea en el interior hacia la Cordillera, o hacia el mar.
La población de Vista Alegre, donde vivo con mi Comunidad, está en la ladera norte de Vallenar, como a un tercer nivel de altura del centro. Pobre, con casas pequeñas, de madera, latón, cartones..., construir con ladrillo y cemento es carísimo, y como la lluvia cae dos o tres veces al año no hay muchos problemas de goteras...pero eso sí, el frío del desierto se mete por todas las rendijas de la casa... La gente es feliz, los niños juegan en las calles, los mayores mueren en sus casas, la vida es más social, los vecinos se conocen y se ayudan cuando hay un enfermo o hay una necesidad.
Comparar con la pobreza que yo había vivido en España es algo que quité de mi mente desde el principio, nada comparable. Aquí 1 euro equivale a 670 pesos chilenos, y esa es la cantidad que se gasta en el pan de una familia de 6 personas al día. El país avanza, pero las desigualdades también, y son las poblaciones más pobres y lejanas, las que lo sufren. Faltan médicos, hay que ir a la capital, 9h de bus, para consultar a un dermatólogo, u otro especialista... La educación está diseñada para los ricos, los niños pobres no pueden pagar otros colegios o universidades... Los papás deben trabajar en las minas con horarios terribles (10 días trabajan en las minas y 7 descansan en sus casas)... La familia se resiente, son las mujeres las que llevan adelante todo, y a veces teniendo que trabajar también ellas.
A pesar de toda ésta dureza, en mi oración doy gracias a Dios por todo lo que me permite vivir de su amor en éstas personas. He aprendido a confiar contra toda esperanza en que el Señor hace maravillas entre los más pobres, en que el Evangelio es entregado a los más sencillos y son ellos los que mejor entienden al Señor. Esta gente necesitada de todo, pero que lo que más aprecian es el que vayas a sus casas, puedan hablarte, en que reces con ellas por sus necesidades. Aunque también hay que decir, que a veces nos encontramos con situaciones muy duras, de rechazo, de violencia, pero el Señor siempre pone en tu vida las palabras o los hechos que debo hacer. Invito a toda persona que tenga inquietudes hacia el más pequeño, hacia el hermano sólo o desamparado, a cada joven que quiera entregar su vida al Señor, poder hacer una experiencia de despojo y confianza viniendo uno o dos meses a nuestra comunidad para experimentar el amor de Dios que se expresa a través de los gestos más sencillos que podamos imaginar. No olvidéis rezar por nosotros, por las comunidades a las que somos enviadas y compartir lo poco que se tiene, aquí es mucho, supone en muchas ocasiones la alegría de algunos niños, o los medicamentos de un anciano. A veces es necesaria la ayuda para tener una pieza donde celebrar la Eucaristía y hacer la catequesis...en fin, no dudéis que todo lo que generosamente se entrega por amor de Jesucristo, recibe el ciento por uno aquí y la vida eterna.
Con mucho cariño, Loli

miércoles, 16 de octubre de 2013

Experiencias de vida en misión

Nuestro joven colaborador Ignacio del Rey, un muchacho muy comprometido con todo lo referente a las misiones, este año ha querido vivir en primera persona la experiencia de ir de misión, ha sacrificado su vacaciones placenteras para irse al encuentro de ese otro mundo de las misiones, ha visitado varias ciudades, pero se ha centrado más en Trujillo (Perú), y más concretamente ayudando en el Albergue para niños de la calle "Monseñor Oscar Romero". Os dejamos con estas palabras de experiencia vividas, esperando sirvan de estimulo para todo aquel que desde la misión "ad intra", se sienta misionero y ame las misiones. No sin antes dejaros con unas de las frases que el Papa Francisco, nos ha regalado en su mensaje para el DOMUND de este año, "todos somos enviados por los senderos del mundo para caminar con nuestros hermanos, profesando y dando testimonio de nuestra fe en Cristo y convirtiéndonos en anunciadores de su Evangelio"

  • ¿Por qué te has ido este año de misión?
Llevo muchos años con esas inquietudes, y por miedo real a dar el paso nunca busqué las circunstancias y esperé a que éstas me vinieran dadas. Y así es, este año se dieron las circunstancias y todo apuntó a que era este año, y no otro, el año en que tenía que dar el paso adelante.
  • ¿De dónde surgió esta llamada?
Surgió, como digo, de muchas inquietudes acumuladas, y de esas circunstancias que se dieron en un momento concreto. Cuando hablo de circunstancias no me refiero solo a circunstancias materiales o externas, sino a circunstancias personales y espirituales, por decirlo de algún modo. Para los creyentes no existen las casualidades, y pensé que era el momento porque todas las flechas señalaban al mismo camino.
  • ¿Qué inquietudes, te movieron a ello?
Una inquietud social que siempre ha habitado en mí, he podido ponerla en práctica en ocasiones dentro de nuestro entorno cercano y sin salir de nuestras fronteras, pero pensaba que era el momento de llevar esas inquietudes al extremo, ponerlas radicalmente en práctica. Me movió una inquietud por conocer, por sentir, por involucrarme sin anestesia en la vida de aquellos que sienten la miseria y la pobreza en sus vidas, tenía ganas de poder aprender de personas que conocen la vida mucho mejor que todos los que pensamos que la conocemos.
  • ¿Qué es lo primero que uno piensa cuando llega a un sitio nuevo como misionero?
Cuando se abrió la puerta del avión y puse mis pies en el borde de la escalerilla tras doce horas esperando aterrizar pensé que mi único deseo en ese momento era que aquella puerta volviera a cerrarse y regresar de nuevo como si nada hubiera visto. Cobarde ¿verdad? Seguramente, pero mi primera imagen de aquella realidad fue desoladora, aun sin tocar su suelo con mis pies, desde lo alto de aquella escalera, ya se podía sentir la necesidad que se ocultaba tras el gris triste y sucio del aire, tras la vejez de las casitas que se levantaban a unos  palmos del suelo habitando los cerros. Un panorama que, sin haber aun descorrido el telón de la aventura, ya podía desvelarse poco a poco solo con imágenes como aquella.


  • ¿Cómo se evangeliza cuando las situaciones son tan difíciles?
Quizás allí sea aun más sencillo evangelizar que aquí, no lo sé. Aquí atamos nuestra felicidad al consumismo, a lo material, a todo aquello que supone un coste, aquí vivimos en las prisas continuas, con el reloj en la mano, y si algo de tiempo nos queda en el día, quizás decidamos dedicarlo a la Fe y a Dios. Vivimos en la comodidad de una vida que sin Dios quizás sea más cómoda que con Él. En cambio allá, a nada de esto pueden atar su felicidad, porque bien saben ellos mismos, que así sería inalcanzable la felicidad para ellos, por tanto, tienen la Fe, la fuerza de Dios, como único recurso al que amarrar su felicidad y al que clavar sus esperanzas. Para millones de personas, allí la felicidad se limita a tener algo cada día para llevarse a la boca, y aun así, muchos son infelices al no tenerlo, pero otros muchos, utilizan la Fe como único alimento, como columna de su supervivencia para subsistir a una realidad en la que, sin nada, se sienten con todo teniendo a Dios. Insisto, tanto que aprender…
  • ¿Y cómo se alienta a alguien a tener ganas de vivir esa experiencia?
A cualquier persona con inquietudes le bastaría esto: “Con personas pequeñas, haciendo cosas pequeñas sumergidas en lugares pequeños, se puede cambiar el mundo”
  • ¿Te ha sentido en algún momento desilusionado, con ganas de abandonar?
Bajada la escalerilla del avión, en ningún momento. Si es cierto que hay muchos momentos de “bajón”, en los que uno necesita desahogarse, llorar, echar todo lo que vas reteniendo andando únicamente por la calle. Pero no por desánimo en el trabajo, sino porque las situaciones fuertes a veces te superan, se ven cosas tan duras que el detector del corazón a veces pita porque no las soporta. Pero, ¿cómo abandonar? Si son sus vidas, ¿voy a abandonar yo, que voy solo temporalmente? Aunque parezca fuerte, solo dan ganas de abandonar cuando llevas dos días en Sevilla después de regresar, ahí si dan ganas de abandonar, porque la misión allí no acaba, aquello solo es el arranque, tengo claro que nuestras misiones están también aquí, donde ahora me toca contagiar la experiencia vivida allá para poder crear algo de conciencia en esta sociedad que vuelve la cara a aquella realidad para no sentirse culpable de algo de lo que todos somos responsables.
  • ¿Qué cara tiene Dios en la misión?
Si me permiten y me consienten la expresión: “Dios en la misión está en su salsa”. Aquello no es Jerusalén, pero yo lo viví como si también fueran Tierras Santas, andaba por los arenales como si fueran las mismos que Cristo recorrió rodeado de niños y curando enfermos. Allí Dios te habla de tú, más fuerte, en primera persona, de cara, sin boatos, sin parafernalias, si suntuosidades y sin grandezas. Difícil de explicar, pero uno palpa allí que Dios se siente a gusto.
  • ¿Qué se debe llevar a las misiones?
Mucha ilusión, muchas ganas de trabajar y de aprender, y convicción de haber dejado detrás todos los problemas, que después, a la vuelta, descubres, casualmente, que no eran problemas…
  • ¿Qué traes después de esta experiencia?
Traigo una experiencia muy difícil de explicar con palabras, traigo un aprendizaje que ninguna Universidad ni ningún profesor enseña y me traigo un corazón lleno de nombres que nunca voy a olvidar. Creo que traigo una conciencia mucho más real del mundo en el que vivimos y de la sociedad de la que formamos parte. Traigo, igualmente, creo, una experiencia de Dios y del hombre que, a buen seguro, han marcado mi vida para siempre.


  • ¿Te ha cambiado la visión de la vida?
Naturalmente, ahora lo veo todo con otros ojos. La vuelta es sumamente dura y muchos me pregunta si ya he aterrizado, yo respondo: “No he aterrizado, pero dudo mucho que quiera hacerlo”, con esto quiero decir que no deseo volver a mirar al mundo con los ojos con que los miraba, soy feliz viviendo con la intranquilidad de saber que vivimos en un mundo injusto que espera impaciente a que los propios hombres lo cambien, todo depende únicamente de nosotros, he vuelto con ese convencimiento. Todos debemos sentir parte de responsabilidad de que esta realidad exista, quien intenta tranquilizar su conciencia echando balones fuera, se equivoca.
  • ¿Sientes a Dios más cerca?
Lo siento muy cerca, allí sentí que no me dejaba en ningún momento, y eso era un impulso enorme cuando las fuerzas flaqueaban, siempre lo he sentido cerca, pero nunca había podido tocarlo, hoy puedo decir, sin complejos, que yo toqué a Dios mismo en las misiones.
  • ¿Volverías de nuevo a una misión?
Con los ojos cerrados.
  • ¿Le recomienda esta experiencia a los jóvenes?

A los jóvenes y a todos los que sientan estas inquietudes, es una experiencia que si todos la viviéramos cambiarían muchas cosas. Animo a todos los que sientan algo dentro que les mueve a que den el paso, no podemos ser egoístas pensando que va a ser algo duro para nosotros, naturalmente lo es, pero no podemos permitirnos el lujo de pensar en nosotros cuando allá nos espera mucha gente que realmente está sufriendo las consecuencias de la miseria para que les tendamos nuestra mano.


viernes, 11 de octubre de 2013

Testimonio de un misionero salesiano en Uagadugú, Burkina Faso

Antonio Herrera, testigo directo de la juventud más desfavorecida de Burkina Faso

Estimados amigos/as de la misiones,

     Acojo con cariño y gratitud la invitación del Director Nacional de las OPM a compartir con todos vosotros la vida y la misión que los Salesianos de Don Bosco desarrollamos en Uagadugú, la capital de Burkina Faso.

Soy Antonio Herrera, sevillano (bueno, de un gran pueblo cercano a Sevilla: Alcalá de Guadaira), 52 años, de los cuales 20 en África del Oeste. Llevo 3 años en esta nueva fundación misionera salesiana de Uaga. Vivimos en un barrio marginal de la capital, al que dieron el nombre de Belleville. Siendo una ciudad enorme que crece de manera desproporcionada, estos barrios carecen de todos los servicios sociales mínimos: alcantarillado, agua corriente, electricidad, escuelas, dispensarios…  Desde que llegamos aquí, intentamos ganarnos la confianza y el amor de los niños y de los jóvenes, a través del Oratorio, esa plataforma de tiempo libre inventada por Don Bosco que permite un contacto humano y directo a través del juego, el deporte, la danza, los paseos. Al no tener locales propios, jugábamos en plena calle, o bajo un hangar de palo y de paja cuando el calor o la lluvia se hacían difíciles de soportar. Cientos de niños y algunos jóvenes monitores benévolos que nos ayudan forman esta gran familia en la que se aprende a convivir, a jugar, a respectar, a rezar también.
Conociendo la lucha cotidiana por sobrevivir de la mayoría de estas familias pobres, hemos abierto un pequeño Centro Sociocultural. Tiene como objetivo esencial ayudar a los jóvenes de ambos sexos, entre 15 y 25 años a adquirir ciertas competencias esenciales para lanzarse o mejorar el trabajo que realizan ya: telar tradicional, reparación de motos, peluquería, cocina; a estos oficios de formación rápida, se añaden la alfabetización y la informática. Unos 150 jóvenes reciben la formación, y los grupos se renuevan. Tenemos como proyecto de futuro obtener ayuda para equipar a algunos de estos jóvenes, que frecuentemente son el sustento de sus familias.
Como religiosos y sacerdotes, ayudamos a la parroquia en la celebración de los sacramentos y en la animación de los movimientos y asociaciones de infancia y de juventud.
             
Lo que me anima y entusiasma de este país y de esta Iglesia son las potencialidades con las que cuenta, es decir, una población que lucha cada día por sobrevivir y una Iglesia que crece desde la base, gracias a la fe activa y militante de muchos cristianos. Se puede afirmar que en esta Iglesia de Uaga la vida cristiana está sostenida materialmente por los cristianos, que se organizan en Comunidades Cristianas de Base, asegurando la vida ordinaria y el compromiso de la iglesia en cada barrio. Cuando voy al encuentro de oración semanal de las comunidades y veo los medios tan pobres con los que cuentan,  la participación al sostenimiento financiero y a las actividades que ellos mismos han programado, no me queda otra opción que decir con Jesús: esta mujer ha dado más que todos los otros, porque ha dado todo lo que tenia para vivir! Como misionero, me siento evangelizado por los niños que recorren tantos kilómetros para llegar a la catequesis, por los jóvenes que se ofrecen a animar los juegos de sus hermanillos pequeños del barrio en el Oratorio, por los hombres que reconstruyen su capilla de palo y paja, por las mujeres que se organizan para sostener a las más pobres, enfermas o viejas de entre ellas. La Iglesia de aquí es misionera porque contagia la fe!
             Doy gracias al Señor  por estos años de misión en Burkina.
                               P. Antonio Herrera, salesiano
                                   Uagadugú, Burkina Faso



sábado, 5 de octubre de 2013

Ayuda a un misionero


¿Dirías que no a un misionero que pide tu ayuda?

Dedica unos minutos a leer los testimonios que nos han llegado desde todos los territorios de misión donde hay un misionero español y luego decide si quieres echarles una mano.

-Los misioneros te cuentan la importancia de la oración y lo imprescindible que resulta contar con ella para que la misión “ad gentes” pueda seguir adelante.

-Son ellos quienes piden también tu colaboración económica, por pequeña que sea.

-Los misioneros abren su corazón para contarte cómo surgió su vocación misionera, cómo un día decidieron dejarlo todo para entregar su vida a proclamar el Evangelio por toda la tierra.

-Ellos confían en ti.

En su nombre, muchas gracias. Tú también eres DOMUND. Tú eres misionero.

Todos los testimonios que nos llegan les publicaremos en siguiente enlace: 



¡No te los pierdas!

lunes, 15 de julio de 2013

LA HERMANDAD DE LA MACARENA CON LAS MISIONES

La Hermandad de la Macarena ha sido designada por la Santa Sede para la celebración de un Año Jubilar –cuya apertura solemne tuvo lugar el pasado 1 de junio por Mons. Asenjo, Arzobispo de Sevilla- con motivo del 50 Aniversario de la Coronación Canónica de María Stma. de la Esperanza Macarena. Por ello, afronta un año con un amplio programa de carácter religioso y cultural.

Dentro de los actos de culto programados, el pasado 6 de julio lo dedicaron al servicio de Pastoral de Misiones de la Archidiócesis. Con este motivo, invitaron a presidir la Eucaristía al Delegado de Misiones y Director Diocesano de Obras Misionales Pontificias, P. Clemens, con la participación del voluntariado que trabaja asiduamente en la Delegación. Tuvo lugar a las 8 de la tarde tras la Sabatina. Concelebró también el Misionero de África P. Cesáreo H. de la Torre, y estuvo presente Petri Alonso, de Ekumene, que ha estado en Congo durante 14 años.

Esta Hermandad es una de las corporaciones con más hermanos y cuya devoción ha traspasado las fronteras de la diócesis andaluzaAsí lo ha podido comprobar “in situ” el P. Clemens, concretamente en Perú, y así lo compartió con todos los presentes durante la Homilía. Asimismo tuvo presentes a todos los misioneros y misioneras, especialmente los de la nuestra Archidiócesis, que estáis en tantos rincones de la tierra, y de los que tanto se enorgullece nuestra Iglesia de Sevilla.

El P. Clemens agradeció finalmente a la junta de Gobierno de la Hermandad de la Macarena y les felicitó por esta bonita iniciativa al tiempo que anima a las demás Hermandades de Sevilla a involucrarse en el maravilloso mundo de las Misiones.

Pinchar en el siguiente enlace para ver las fotos: